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  • Foto del escritorMario Alegre-Barrios

Para los boricuas, “el PTS comenzó antes de las guerras”

Actualizado: 6 may


Combat Hippies —un grupo de veteranos de guerra boricuas— presentan “Amal” en el anfiteatro Julia de Burgos del Recinto de Río Piedras de la UP, con funciones este viernes y sábado —26 y 27 de abril— a las 8 p.m.

LOS HORRORES DE las guerras y las heridas perpetuas que dejan en quienes las luchan y regresan para intentar retomar sus vidas pobladas de demonios, han tenido en el arte —cualquiera que sea— una suerte de cauce para conjurar los daños casi irreversibles que dejan.

 

Para los Combat Hippies —un grupo de veteranos de guerra puertorriqueños convertidos en escritores y actores— esta es la fuerza que alienta el proyecto nacido hace nueve años y que ha dado forma a “Amal”, una obra de teatro y música que se presenta en el anfiteatro Julia de Burgos del Recinto de Río Piedras de Puerto Rico, con funciones este viernes y sábado —26 y 27 de abril— a las 8 p.m.

 

Estos “jipis de combate” —radicados en el estado de Florida— hacen creación colectiva y esta presentación se da gracias a fondos provistos por Latinex, el Teatro de la UPR y el Instituto de Cultura Puertorriqueña, como parte de una residencia en el Departamento de Drama de la UPR —dirigido por la profesora Jessica Gaspar— en la que han ofrecido un taller de “Devising Theater” a estudiantes de los cursos de introducción a la Dramaturgia y Teatro de Vanguardia. Además, siete estudiantes participan del montaje de luces junto con el diseñador de luces de la compañía.

 

“Amal” aborda el impacto de la guerra con humor y urgencia en partes iguales”, explica Teo Castellanos, actor, escritor y director de la compañía. “Explora la búsqueda de significado, propósito e identidad a través del alistamiento en el ejército, y comparte las experiencias unificadoras de combatientes y no combatientes que se identifican como personas de color. Transmite las historias de cómo los veteranos, refugiados y civiles se adaptaron a la vida después de la guerra”.


Ángel Rodríguez —a la izquierda, percusionista y actor— junto a Teo Castellanos —actor y director de Combat Hippies. (Foto: Yainelly Ortiz-Serrano)

La génesis

 

Todo nació hace 9 años, en Miami, en el curso de un taller de escritura creativa para veteranos de la guerra de Irak, organizado por el Miami Dade College y a cargo del actor puertorriqueño Teo Castellanos, nacido en el Hospital del Maestro, en Hato Rey, criado en Río Piedras y quien emigró a Estados Unidos desde los 6 años.

 

—Nos reuníamos una vez a a la semana. Era el 2015 y ninguno de ellos había actuado. Estaban ahí para escribir y sacarse los demonios de la guerra  con la palabra escrita y también con algo de actuación —ilustra Teo—. Hicimos un show, un “spoken word piece” (“Conscience Under Fire”), de 45 minutos, y luego de que la presentamos, a la gente le gustó mucho y nos animó a seguir trabajando juntos. Hicimos propuestas para conseguir recursos y de ahí salió “Amal”, (palabra árabe que en español significa “esperanza”), un trabajo colaborativo.

 

Luego de cambios en el “elenco”, Teo reclutó a Ángel Rodríguez —actor y percusionista boricua —veterano de la guerra de Vietnam entre 1972 y 1974— que se había mudado de Nueva York a Florida.

 

—Le dije a Teo, “si no sirvo, en tres meses me botas”, pero aquí sigo —dice Ángel con una amplia sonrisa—.

 

Teo señala que “Amal” es una “devised piece”, llamada así la obra que sigue un método de creación en el que el guion o partitura de la interpretación se origina a partir del trabajo colaborativo, a menudo improvisado, de un conjunto de actores.

 

—Nosotros partimos únicamente del concepto y de ahí comenzamos a escribir, cada cual desde sus respectivas experiencias— ilustra—. Mi forma de escribir parte de esas vivencias, luego investigación y también algo de ficción, para condimentarlo todo. Pero sí, sin duda el cimiento son las experiencias de cada cual.

 

Para Ángel, Combat Hippies ha sido un espacio de incalculable valor para su vida, porque le ha dado la oportunidad de “hacer lo que me gusta y probar cosas nuevas”.

 

—Teo es una gran persona, muy centrada, fiel a su formación budista, que nunca se altera ni grita —explica Ángel—. Nos ha enseñado a actuar, paso a paso. Yo llevo 60 años tocando tambores y me fascina pero, con Teo, encontré más poder en un bolígrafo que en el tambor. Eso operó un gran cambio en mí, y me puse a escribir poesía y canciones.



Ángel añade que este grupo ha ayudado a sanar de alguna manera las heridas emocionales de la guerra, “sobre todo de los muchachos que fueron a Irak, que es algo más reciente”.

 

—Este proyecto ha sido un espacio para amarnos, para reflexionar en nuestra identidad, aceptarnos a nosotros mismos y contar nuestras historias en todas estas guerras que hemos peleado para Estados Unidos —reflexiona Ángel. 

 

Asimismo, Teo señala que todos ellos, “como hombres puertorriqueños, nos dimos cuenta durante los talleres y mientras trabajamos en la creación de esta obra, que en nosotros, y me incluyo yo, el PTS (en español, trastorno de estrés postraumático) comenzó antes de las guerras”.

 

—Ese PTS viene de nuestros barrios, de la familia, del desarraigo, de la pobreza, del discrimen, del colonialismo y de cómo todo esto nos ha afectado la mente —afirma—. Además, en nuestro caso, cuatro de nosotros veníamos cargados con serias dificultades con nuestros padres, en gran medida por esos traumas heredados de  generación en generación.

 

Teo comenta que “Amal” invita a la reflexión y trata que el público comprenda mejor lo que las guerras entrañan.

 

—Pero creo que lo que mejor hace esta obra no es ofrecer respuestas, sino provocar que el espectador cuestione muchas cosas, algo que es una de las finalidades del arte —apunta—. Intenta hacer pensar, con la idea de que juntos podamos encontrar el camino hacia la luz.

 

—Este es un “homecoming” que nos emociona mucho a todos, por regresar a nuestra tierra, al lugar donde nacimos, y trabajar por primera vez antes nuestro público boricua —asevera Teo. 

 

—Y a me jala los hilitos del corazón —apunta Ángel—. “Me saca las lágrimas y te digo esto con un taco en la garganta, porque Puerto Rico y mi gente los llevo aquí, en mi alma. Eso nunca se va a ir.

 

Los boletos estarán a la venta a la entrada del anfiteatro una hora antes de las funciones.

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