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  • Mario Alegre-Barrios

Ana Sánchez-Colberg, Roberto López y CoDa21 hacen poesía del movimiento en el CBA


Luego de casi un cuarto de siglo de amistad y de una relación profesional cifrada en la admiración, el afecto y el respeto mutuos, la coreógrafa y bailarina Ana Sánchez-Colberg y su colega Roberto López finalmente bailarán juntos por primera vez, como parte de programa que Ana ofrecerá -con la colaboración de CoDa21- este fin de semana en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, con funciones mañana viernes y el sábado a las 8:30 p.m.

Creadora de varias coreografías interpretadas por Roberto desde los inicios de la década de los 90 del siglo pasado, Ana presentará dos estrenos durante estas funciones: el dueto Falling Grace, con música del compositor cífrense Kiriakos Spirou y vestuario por la diseñadora griega Evdokia Veropoulou -en el que bailará con Roberto- y Move [+] Sounds, -obra que da título al programa- fruto de la colaboración entre CoDa21, la propia Ana Sánchez-Colberg y los músicos Richard Peña (bajo y compositor), William J. Machado (batería), Will Suárez (guitarra) y David Suleimán (saxofón).

La oferta se iniciará con Cuerpos [no] Mienten, un nuevo montaje de El Orden de las Cosas, obra estrenada en el 2012 por CoDa21 -de la autoría de Ana- que será interpretada por los bailarines Denisse Eliza, Omar Nieves y Ana V. Friedman.

Conversamos nuevamente hace un par de días, de la misma manera como lo hemos hecho tantas veces desde inicios de la década de los 90, cuando Roberto despuntaba ya como uno de los grandes bailarines de su generación y Ana comenzaba a sorprender con sus coreografías alucinantemente de vanguardia con las que sentó pauta en la búsqueda de nuevas maneras de concebir la danza.

“Han sido muchos años y un largo camino recorrido”, dice Roberto. “Se han completado ciclos, otros comienzan y lo cierto es que, al recordar aquellos años, jamás pensé en llegar a este momento de mi vida, a este ahora en el que estoy, con todo lo que siento que aún me falta por hacer”.

“Yo veo que ahora entiendo aquellos años mucho mejor”, apunta Ana, quien estudió su doctorado en danza en el Laban Centre, en Londres y que desde hace varios años reside en Grecia, donde baila, crea y es profesora. “Nunca miró para atrás solo por hacerlo, sino por buenas razones. Ahora comprendo por qué las cosas fueron como fueron y por que tenían que haber sido así. El hoy es divino pero exige tanto. Estoy disfrutando mucho entender tan claramente ahora... se trata de ver, no con los ojos, sino con la memoria”.

“Pese a lo mucho que hemos colaborado, Roberto y yo nunca hemos bailado juntos, yo siempre solo como coreógrafa y él como bailarín”, explica respecto a esta primicia en las carreras de ambos. “Tenemos una historia de vida compartida y no fue sino hasta hace unos cinco años que comenzamos a hablar de la posibilidad de bailar juntos. Ahora, hace poco, lo soñé, soñé que bailaba con Roberto, en un piso blanco y nosotros vestidos de rojo”.

Roberto comenta que cuando Ana lo llamó desde Atenas para decirle que había tenido ese sueño, él pensó que se trataba de “un chiste”. “Cuando me aseguró que era en serio, le dije que no sabía qué responder, que estaba haciendo otras cosas, que tenía que ponerme en forma”, agrega. “Ella insistió que tenía que ser conmigo y entonces le dije que sí, pero que tenía que darme oportunidad de caer en tiempo. Es un gusto inmenso volver a trabajar con Ana luego de tantos años de esta amistad tan linda. Es un privilegio, una fiesta. Esta obra, Falling Grace, me encanta por varias razones, entre ellas que va con nosotros en esta etapa más madura de nuestras carreras y nuestras vidas. Es una pieza que nos ayuda a sentir que todavía podemos seguir bailando, no tanto porque lo hagamos con más cuidado, sino con unos movimientos muy afines a nuestra realidad”.

Falling Grace tiene parte de su origen -dice Ana- en un solo que bailó en Grecia titulado Falling One, para el que tuvo que hacer un alto en su cargada agenda profesional y plantearse el reto de bailar al menos durante diez minutos, como parte de una reflexión de su realidad como bailarina. “En esa pieza le pedí al público que me diera una razón para seguir bailando… en el proceso comencé a contar y fueron surgiendo títulos de varias de mis piezas y con eso improvisé en escena en ese momento, no tanto recordando movimientos en específico, sino como un fluir de conciencia y de movimientos a partir de lo que me sugería la memoria. De ahí salió la idea de Falling Grace, que no es un ‘cut and paste’ con pedacitos de nuestras carreras, sino una especie de ‘estado de gracia’ a partir de lo que el recuerdo de esas experiencias nos provocan en el ahora”.

En el caso de Move [+] Sounds, Denisse Eliza explica que, con el pie forzado de una idea original de Ana Sánchez-Colberg, el cuerpo de baile de CoDa21, los músicos y ella misma “nos dimos a la tarea de crear una obra con la idea de ver cómo podemos dialogar músicos y bailarines”. “Aunque acostumbramos trabajar juntos, esto no quiere decir que suela haber entre nosotros un dialogo profundo”, ilustra. “En esta ocasión quisimos abordar de lleno ese reto y ver de qué manera podíamos entendernos mejor. El resultado ha sido realmente estupendo, con un diálogo muy profundo y no necesariamente literal”.

“Esta obra se iba a hacer con los músicos de Grecia, pero al ellos no poder venir, tuvimos que elaborar nuevamente una partitura con el material genético de los movimientos que ya teníamos”, comenta Ana. “Nos reunimos con los músicos y el compositor Richard Peña y les expliqué de manera muy minuciosa la teoría del movimiento y las dinámicas que los bailarines desarrollamos mientras nos movemos para que el compositor entrara en diálogo con los cuerpos. El elemento común es la página en blanco del escenario, que es como una especie de partitura en la que coinciden notas musicales y bailarines en movimiento. La pieza busca una síntesis en la cual el movimiento y el sonido participan de igual manera, como elementos indivisibles dentro de un sistema común. Esta obra ha sido creada gracias al apoyo recibido del National Endownment for the Arts (NEA)”.

Los boletos para estas dos funciones están a la venta en la taquilla del CBA Luis A. Ferré con un precio general de $20, IVU incluido.

(Mañana, una entrevista con el compositor Richard Peña)

#CoDa21 #Roberto #danza #Falling