• Mario Alegre-Barrios

Provocadora mirada dual a la economía desde el arte

Actualizado: 12 nov


Isabel Abislaimán y Jeannette Betancourt presentan la exposición "Un diálogo sobre sistemas y valores", en La Casa de los Contrafuertes del Viejo San Juan.

UN POCO UNA AMIGA en común y otro poco el azar —con una dosis de sus pasiones compartidas por el arte y de sus inquietudes por mirar el mundo de manera crítica y reflexiva— fueron el detonante de una amistad que desde anoche tiene una singular estación en La Casa de los Contrafuertes, donde ayer fue inaugurada la exposición “Un diálogo sobre sistemas y valores”, con obras de Jeannette Betancourt e Isabel Abislaimán, quienes comparten el espacio para provocar una reflexión sobre los sistemas y códigos que sirven como medida arquetípica en la vastedad del universo económico mundial y que tienen en el dinero —en todas sus formas— su denominador común.


Como complemento a la inauguración de anoche, ambas artistas sostendrán un conversatorio —también en La Casa de los Contrafuertes, en la Plaza San José del Viejo San Juan— mañana sábado a las 4 de la tarde que será moderado —solo como diletante provocador— por quien esto escribe.


Conversamos hace unos días en un paréntesis del montaje de la exhibición, en el acogedor jardín trasero de la estructura revitalizada y cuidada amorosamente desde hace varios años por Charles Juhasz y Ana Rosa Rivera, incansables promotores del arte en la ciudad capital.


—Jeannette y yo nos conocimos hace como seis años a través de Norma Vila, quien es mi amiga y llevaba puesta una pieza de joyería hecha por la propia Jeannette —dice Isabel—. Mi familia se ha dedicado por años a la joyería y al decirle a Norma que la prenda me gustaba, me dijo quien la había creado. Le pedí que me presentara a la artista y la amistad se dio bien rápido e incluso la visité en México.


Isabel —quien también es abogada— explica que desde hace muchos años tenía la inquietud de trabajar el tema de las monedas, pero que no se habían dado las circunstancias para dar coherencia al material que había acumulado durante alrededor de dos décadas, especialmente fotografías de monedas de un centavo —los denigrados “chavitos”— hasta que surgió esta oportunidad de exponer a dúo con Jeannette, en una conversación en la que cada cual argumenta con voz muy propia sobre el tema de la economía y los instrumentos que rigen el intercambio de bienes y servicios.


—Se empezó a hablar de este proyecto hace un año y hasta entonces yo no tenia propiamente obra —explica Isabel—. Ponerle fecha a la exposición me hizo caer en tiempo con la adrenalina necesaria para manifestar concretamente lo que solo eran ideas. Yo me dedico también a la fotografía y eso se conjugó con la elección del material a retratar —el chavito— porque, además de que mi familia se dedica a la joyería, mi abuelo materno tenía una fundición de niples.

Jeanntte Betancourt e Isa Abislaimán sostendrán un conversatorio con el público mañana sábado 12 de noviembre a las 4 p.m. en la sede de su exhibición.

Por su parte Jeannette —puertorriqueña residente en la Ciudad de México desde hace más de 35 años— da continuidad con esta exposición a su añeja inquietud por explorar en todas sus avenidas el tema de los sistemas que se utilizan para los intercambios y transacciones que dan flujo a los bienes y servicios en la sociedad contemporánea, de la misma manera como lo hizo por última vez en Puerto Rico con la exhibición “Deuda + Diáspora”, realizada en Área Lugar de Proyectos, en Caguas, hace justamente seis años.


—La economía está siempre de alguna manera en la conversación de cualquier ciudadano... solo basta con ver cuánto tiempo se le dedica a este tema cuando se habla de los problemas en torno a cualquier otro asunto —señala Jeannette—. Para esta exposición traigo dos temas muy puntuales vinculados a mi vida en México que, como muy bien sabes, está en una situación complicadísima, por no llamarla de otra manera. Por ejemplo, presento una obra que versa sobre el mercado negro, porque éste forma parte sustancial de la economía, así como una instalación que es una reflexión sobre lo que hemos perdido, con una frase de Nezahualcóyotl que aluda al esplendor que tenía Texcoco cuando el era su príncipe. La integran una serie de cuadros que denuncian cosas como el feminicidio, el maltrato animal, la prostitución y el narcotráfico, por ejemplo, con imágenes desdibujadas como forma de denunciar la opacidad que el dinero da a estos crímenes y que degenera la impartición de justicia en un estado de derecho caracterizado por la impunidad.


Jeannette añade que el proceso de preparar esta exposición con Isabel “ha sido bien lindo porque, aunque hay similitudes que han hecho gozoso el camino, también hemos abrazado con mucho entusiasmo las diferencias que han florecido”, especialmente porque ambas tienen como uno de sus propósitos esenciales dar vigencia al arte como detonante de otras miradas y de medio para sensibilizar sobre lo que ocurre en la cotidianidad y provocar al pensamiento.


Isabel comenta que la afición por retratar centavos en su inicios la vinculaba “con el pote de chavitos de mi papá y los observaba como supersticiones sobre la buena suerte”.


—De las fotos empezaron a resaltar las texturas y condiciones climáticas en las que se encontraban —explica—. De esas pequeñas “vignettes” de la situación existencial de cada chavito, observé que la unidad más básica del sistema monetario actuaba como metáfora del individuo como la unidad más básica del contrato social. Las fotos eran como retratos de personas y reflejaban cómo la sociedad trata a quienes no valora. En esta exhibición, busco instalar fotos, que son pequeñas "verités", en nuevos entornos físicos donde las imágenes pueden reinterpretarse y contar otras historias más allá de su retrato como documentación realista.


Y añade que “al ver las pequeñas monedas de poco valor, tendemos a dirigir la mirada hacia abajo, con un gesto que desvaloriza y desprecia. Su valor está definido por su utilidad en transacciones”.


—Al realzar el valor de ese instrumento de poco valor transaccional, busco rescatar la mirada que los humanos nos damos los unos a los otros debido a la programación jerarquizada de sistemas de valores —señala—. La pieza “Cielo de metal” está compuesta por 100 fotos de chavitos encontrados en el piso, impresas en aluminio y colgadas del techo. En el poema “Entre la piedra y la flor”, Octavio Paz critica a quienes ven en el “cielo de metal” el dinero como un dios, viéndole lado oscuro del dinero como deshumanizante. Sin embargo, el dinero es un instrumento esencial para participar en sociedad tal cual está organizada, y no tenerlo excluye e invisibiliza a los ciudadanos de ella. Me inspiró cambiar el sentido del poema, invirtiendo el gesto de la mirada, jugando con la percepción y/o semiótica del consenso social sobre el valor, ya que instalando las fotos de chavitos en el techo, el observador tiene que elevar la mirada para verlos. Busco reemplazar una mirada de desprecio por una mirada de admiración.


Para Jeannette, más gratificante que el proceso creativo, que la intención y que la obra terminada, “es cuando los públicos se acercan y la obra les provoca una reacción”.


—Para mí, ese es el éxito, no tanto la obra en lo material porque incluso en ocasiones se rompe y perece —afirma—. Lo trascendental es generar un impacto, que la obra perviva de alguna manera en la memoria de las personas y les provoque una reflexión y quizás reconsiderar una idea. Yo diría que al hacer una obra realmente uno es solo un amanuense de algo que no sé de dónde viene y de pronto se revela en una pieza.


Hacia el final de la charla, Isabel asegura que con esta exposición “aspiro a que a través de este juego de miradas e imágenes que exploran el valor y los acondicionamientos que nos llevan a juzgar, nos abramos a vernos los unos a los otros como inherentemente valiosos y bellos”.


—Tengo una relación muy interesante conmigo misma —acota—. Siento que me faltan tantas cosas por hacer y que estoy tratando de llenar todavía varios roles mientras sigo aprendiendo de la vida y de mí. Sé que estoy en una etapa bien crucial de mi vida y tengo la certeza de que deseo seguir haciendo obra y aportando a una mejor sociedad con la reflexión que provoque.


Por su parte, Jeannette concluye que se encuentra “en una etapa de cambios grandes y estoy pidiendo humildad para aprender las lecciones que tengo que aprender de estos cambios”.


—Quiero también tener la sabiduría para pedir perdón donde lo tenga que hacer y abrazar esos cambios —asevera—. Algo me dice en el fondo que van a ser buenos pero obviamente, entre que suceden y no, estoy con un miedo pavoroso. Venir a hacer esta exposición fue como un oasis por todo lo que he estado cargando y tratando de resolver… pero sé que todo esto me va a hacer mejor ser humano.

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