• Mario Alegre-Barrios

'Revuelo en la Roosevelt', donde las ruinas hablan


SI A USTED LE HABLAN de “la Roosevelt” son altísimas las posibilidades de que piense en la avenida que, desde la avenida Barbosa –en Hato Rey– cruza por Puerto Nuevo y Caparra hasta llegar a San Patricio. O es probable que piense en la urbanización –también en Hato Rey– donde se llevaban a cabo las famosas fiestas que hoy parecen haber venido a menos.

Por eso, si usted lee –o escucha– la frase “revuelo en la Roosevelt”, casi seguramente se ubicará en esas coordenadas urbanas del área metropolitana, sin imaginar que se trata de una escuela arecibeña en ruinas que, durante la noche de mañana sábado volverá a la vida fugazmente como escenario del proyecto de arte multimedios que –con ese título, Revuelo en la Roosevelt– presenta la directora, guionista y artista puertorriqueña Glorimar Marrero Sánchez.

La cita es a las 7:30 p.m. en la que fuese sede de la Escuela Franklin D. Roosevelt, ubicada en el número 218 de la Calle Oriente en el centro urbano de Arecibo. Para contextualizar lo que ha sido esa estructura a través de tiempo, lo siguiente: sirvió como hospital (1885-1927). La primera estructura erguida en el terreno fue la Ermita de La Virgen de la Monserrate (1737-1885) y durante ese tiempo sus alrededores fueron utilizados como cementerio. Se convirtió en escuela en 1927 y lo fue hasta el año 2006, cuando cerró sus puertas y comenzó su ocaso.

–Este concepto nace de mi inquietud de seguir trabajando los espacios abandonados y por eso hago énfasis en el título: Revuelo EN la Roosevelt, en un intento de que haya continuidad en la documentación naturalista de los espacios –dice Glorimar, quien dice con evidente orgullo, no solo ser oriunda de Barranquitas, sino haberse criado en ese hermoso pueblo montañoso del centro de la Isla–. Conozco esta escuela de Arecibo por unas caminatas que hacía con un amigo y compañero de estudios en Mayagüez, Edgar Ríos. Él es arecibeño, con una maestría en Investigación, que se cansó del 'free lance' y del problema para cobrar y montó su propio negocio gastronómico en Arecibo, llamado “La Buena Vida”. Por este proyecto comencé a frecuentar aún más este pueblo.

En el curso de estas visitas, Glorimar se topó con infinidad de estructuras abandonadas, en especial en el casco urbano.

–Un día fuimos a esta escuela y al entrar fue como que ¡Wow! –recuerda–. Comencé a averiguar y descubro su historia como hospital militar y ermita con un cementerio a su alrededor. Cuando caminé por su interior, me sentí cautivada y conmovida. Comencé entonces una documentación de foto fija y cada vez que iba a la escuela añadía nuevas imágenes y escuchaba relatos sobre ella. Así fui construyendo la investigación. Cuando se abrió la Convocatoria del Programa de Apoyo a las Artes del Instituto de Cultura Puertorriqueña vi una buena oportunidad para hacer una pieza de vídeo-arte como una forma de documentación naturalista del espacio y que se puede presentar al público, frente a la escuela, en una proyección a gran escala con musicalización en vivo del colectivo de Electrónica Isleña, dirigida por Marco Trevisani, con Benjamín Curet como responsable de capturar el sonido directo para la pieza.

Glorimar añade que cuando el ICP aprobó su proyecto, la idea original había crecido y llevó a cabo “entrevistas in-situ a personas familiarizadas con el espacio”.

-Así fue que Revuelo en la Roosevelt dejó de ser solo una pieza de vídeo-arte para convertirse en un proyecto de multimedios –dice–. Esas entrevistas son muy valiosas y esto se conjugó con mi visita al Archivo General de Puerto Rico para buscar imágenes históricas de la estructura, y lo que encontré ahí es maravilloso. Con esas imágenes y entrevistas hice un preludio que abre una ventana al trasfondo histórico de la escuela. Luego de eso, presentaremos "Revuelo....", que es una documentación naturalista con distintos valores de plano en un recorrido por los dos pisos de la escuela y la azotea.

La estructura ha estado abandonada por los últimos once años y los estragos de ambos elementos –el tiempo y la dejadez– son obvios. Espacios utilizados como vertederos y otros como hospitalillos, algunos con huellas de sus días como campos de batalla para torneos de “gotcha” y otros más como lienzos para grafiteros.

–Ahora mismo, incluso, sirve de vivienda para varias familias –dice Glorimar–. Eso espacios en específico, están limpios y cuidados, con personas que están en transición al Plan 8 y otras que se están rehabilitando. Todos los espacios los documentamos tal y como están, no alteramos nada. El director de fotografía y operador de cámara fue Eduardo Mariota, quien contó con la asistencia de Jeannice Mustafá. El trabajo de edición audiovisual fue completado por Marie Alicia González, con Rhett Lee García en la dirección técnica, así como Edgar Ríos y Alfredo Nieves Moreno en la producción general.

Para Glorimar, este proyecto es una invitación “a ver ese abandono que tenemos de frente y no queremos mirar”.

–Es también un viaje a través del tiempo para ver todo lo que esta escuela ha sido, un espacio que una vez educó, curó y en donde todavía habitan vivos y muertos –dice–. Es importante que otros lugares de la Isla tengan acceso a este tipo de proyectos que suelen concentrarse en el área metropolitana. Me dio mucho gusto ver, por ejemplo, que el muralismo lo llevaron a Ponce, con “Ponce es Ley”. Es estupendo viabilizar iniciativas así para descentralizar la oferta artística y cultural.

Revuelo en la Roosevelt es posible gracias al auspicio del Programa de Apoyo a las Artes del Instituto de Cultura Puertorriqueña y el National Endowment for the Arts. La admisión será libre de costo.

#Glorimar #arte #multimedios

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