• Eileen Rivera Esquilín

Braulio Castillo y Patricia De La Torre, felices en su amor de madurez


AMBOS ESTÁN convencidos que sus carreras se fueron encaminando desde temprana edad gracias al ejemplo de sus padres. Sus vidas están ancladas a unos valores de familia muy fuertes. Y cuando una amiga mutua quiso que se conocieran “porque tenían cosas en común” no estaba para nada lejos de la realidad. Eran compatibles en eso y más…

Para Braulio Castillo, tener en casa a su padre -el gran actor don Braulio Castillo- era un honor. Irse enamorando de la actuación se dio de una manera muy natural. Aunque en su momento pensó que quería estudiar otra cosa, como medicina, la realidad estaba ahí, solo que le estaba poniendo un poco de resistencia. De hecho, se llegó a matricular en Ciencias Naturales en la Universidad de Puerto Rico, pero luego se cambió a Comunicaciones… hasta que empezó como talento en radio -en KQ, en el mismo edificio donde comenzaron las telenovelas de Telemundo- y el resto es historia.

“De muchacho yo recuerdo que me la pasaba payaseando, pintándome o haciendo un circo en la urbanización… Hasta que llegó el momento de aceptar que esa era mi pasión. Y si volviera a nacer lo haría igual”, asevera Braulio.

Mientras, Patricia De La Torre dice que su mamá le cuenta que la primera palabra que empezó a decir fue “mono”, al ver los vestidos en las vitrinas de las tiendas de Madrid, donde nació. Consideraba “un castigo” tener que sentarse a escribir sus experiencias al final de cada día -mientras estaban de viaje en vacaciones- hasta completar un ensayo. Ahora agradece esa petición de su padre de “contar historias”. Sin saberlo, ahí comenzaba su pasión por la moda, el diseño y las publicaciones.

Esto se afianzó mientras estudiaba en Nueva York Fashion Retailing y Merchandising y le llegó la oportunidad de laborar con la revista Mirabella. Desde entonces no ha dejado de laborar en publicaciones. Primero en Casiano, luego para la revista deModa de El Nuevo Día y después en Caras, donde trabajó durante 13 años.

Y les llegó el momento de conocerse…

Fue a través de una amiga en común. Resulta que ambos estaban en pleno proceso de separación de sus matrimonios anteriores, hasta que la modelo Sueling García se reencontró con el actor y le dijo que tenía una amiga que entendía era “muy compatible” con él y los invitó a su cumpleaños. Rápidamente hicieron “clic” y conversaron mucho.

Pero conversaron aún más al día siguiente. Braulio tenía la última función de una obra de teatro en Mayagüez y Patricia decidió ir por recomendación de Sueling, quien ya había visto la pieza. Tremenda sorpresa se llevó el actor cuando recibió en su camerino una tarjeta suya que leía “mucha mierda”, deseándole suerte en la pieza.

“Al terminar la obra, nos fuimos a una barrita cerca del hotel donde se estaba quedando y hablamos como tres o cuatro horas. Esa conversación fue decisiva. Ahí hablamos mucho de nuestras frustraciones, los tropiezos que habíamos tenido en nuestros matrimonios anteriores, las cosas que queríamos en la vida, nuestras prioridades… Ahí supe que era una persona de familia y eso es algo que yo busco en un hombre. Nos encanta el teatro, la música, teníamos deseo de disfrutar la vida. Pero la idea era una amistad más que nada, era para ayudarnos mutuamente en el proceso por el que estábamos pasando”, dice Patricia, quien durante los pasados dos años estuvo a cargo de la publicación Investing Puerto Rico en el Departamento de Desarrollo Económico.

"Lo más que deseamos para nuestros hijos, que son la continuidad de nuestro ejemplo, es que sean buenos seres humanos, sinceros con ellos y que nunca olviden sus valores…”

Braulio Castillo

Como suele suceder, explica él, han tenido sus pruebas, como cuando le tocó irse a trabajar a Miami por dos años cuando apenas llevaban uno de relación. “Fue fuerte, porque ya yo estaba bien comprometido…”, suspira Braulio.

“Y además estabas lejos de tus hijos…”, agrega Patricia.

“En ese momento lo que hacía era trabajar y regresar a mi casa a ver televisión o escuchar música. Yo no soy actor porque me guste el faranduleo, nunca lo he sido, y en Miami eso es otra cosa. Ya no me voy, solo que sea con ella”, dice él.

Y es que cuando se le pregunta a Braulio qué admira de Patricia, se le quiebra la voz, se le humedecen los ojos… “Admiro de ella muchas cosas. Me emociono porque soy bendecido, es una mujer inteligentísima, luchadora, con visión, con valores de familia sólidos, muy solidaria, una mujer de tres pares de pantalones…”.

Y la deja a ella con la voz quebrada también: “¡Qué bello! Él es un hombre de familia, sus amistades cercanas son bien importantes y eso dice muchas otras cosas. Es muy buena persona, bien cariñoso, súper sincero, es mejor persona que yo, sabe pedir perdón, le encanta conversar, caballeroso, me hace reír, baila divino, nos montamos en el carro sin rumbo, he aprendido mucho de música -de jazz- con él… es que la pasamos muy bien juntos”, expone.

Lo que viene…

Seguir viajando es uno de los proyectos que tienen en común. A nivel laboral, ahora que Patricia comenzará a trabajar de lleno con Boys and Girls Club de Puerto Rico quiere que Braulio se envuelva en el proyecto ofreciendo quizá talleres de actuación. “Estos jóvenes son unas esponjas y agradecen mucho todo lo que se les da”, dice.

Mientras, él tiene en agenda para 2017 hacer un unipersonal sobre el escenario. Es algo que ha ido postergando pero que ya tiene su momento. “Tengo mucho que decir. Tengo el concepto, quiero que sea como un viaje conmigo”, adelanta.

Y entre las cosas que tiene que decir, no puede pasar por alto la situación del país. “Nuestro país está sufriendo las consecuencias de unas acciones que puede que en un principio tuvieran una buena intención, pero se perdió el norte y ahora el país no lo tiene. El problema es muy complejo, si fuéramos a resumirlo tendría que hablarte de una gran tragedia, como lo es nuestra historia. Creo que el país se encamina hacia un despertar de un largo sueño, de un paraíso que nunca se cumplió. Tenemos que buscar dentro de nosotros y organizarnos como país, como figura en un planeta en donde ya no deben existir colonias ni imposiciones, es hora de abrir los ojos y despertar a la realidad… levantarnos”, apunta Braulio.

En el caso de Patricia, retomar la escritura y escribir una novela está en agenda. “Tengo que disciplinarme -como si fuera el ‘deadline’ de una revista- y sentarme a escribir de nuevo. Me gustaría mucho hacerlo, algo divertido, nada muy profundo”, dice ella.

En resumen, coinciden y bromean en que “él llegó a su vida para que ella desarrollara orden” y “ella llegó a su vida para que él desarrollara paciencia”.

Compartir con los hijos de ambos (Ignacio, André, Fabiana, Braulio y Damián) es sin duda otra prioridad. “Siempre tratamos de incluirlos en todo y ha sido maravilloso porque se llevan súper bien, coinciden más o menos en las edades. Hace poco hicimos un viaje maravilloso a España a conocer la familia paterna de Patricia y fue extraordinario como me recibieron. Es que la familia es la base de todo. Y puedo dar fe de eso porque vengo de una familia muy unida, mis hijos lo han visto de ambos lados, somos afortunados todos. Perpetuar esos valores es lo importante. Lo más que deseamos para nuestros hijos, que son la continuidad de nuestro ejemplo, es que sean buenos seres humanos, sinceros con ellos y que nunca olviden sus valores…”, termina Braulio.

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