• Mario Alegre-Barrios

Por amor a Fabiola: un concierto desde el corazón


DE TODAS LAS cosas que unen a Sylvia Aponte y Javier Verardi –además del amor– sin duda alguna la música ha sido un vínculo perpetuo, una fiesta constante que ambos convierten ahora en instrumento para que su hija Fabiola tenga una mejor calidad de vida y pueda caminar con seguridad y correr y brincar, como se supone que suceda en la infancia.

Por ella –por Fabiola– Sylvia y Javier han organizado un concierto de recaudación de fondos que se llevará a cabo el domingo 18 de este mes a partir de las 4 p.m. en el teatro del Conservatorio de Música de Puerto Rico –institución donde esta pareja se conoció hace 15 años– acompañados por un elenco de amigos colegas integrado por el coreógrafo Marcelino Alcalá, los hermanos Luis y Lisvette Sanz -cuatro y guitarra, respectivamente; Luis Sanz, padre, güiro; Mariel Pagán, violín; Jean Carlo Faría, viola; Carlos Torres, flauta; y Raúl Torres, percusión.

El programa incluye danzas puertorriqueñas, dos arias operísticas (de W.A. Mozart y Douglas Moure) y piezas de Carlos Gardel, Frederick Chopin, Johannes Brahms, José Nogueras y un popurrí navideño, entre varias obras más. Además, se estrenará una obra para piano –unas variaciones sobre un tema de Mozart– compuesta por Javier y dedicada precisamente a Fabiola.

La hermosa niña de cinco años padece de una condición que le impide caminar con normalidad y para atender esta situación debe utilizar un equipo conocido como 'Walkaide', bastante costoso y cuya información está disponible en la siguiente dirección electrónica http://www.walkaide.com/.

Sus biografías revelan solo parte de sus respectivas trayectorias en la vida…

Sylvia tiene dos bachilleratos, uno en Lenguas Modernas, de la Universidad de la UPR, y otro en Canto, del CMPR, y una maestría en Música, de la Universidad de Carolina del Sur. Trabaja como profesora de canto en el CMPR desde el 2007; Javier, es graduado de Ingeniería Química del Recinto Universitario de Mayagüez y con un bachillerato en piano del CMPR, labora en la Junta de Calidad Ambiental desde hace 18 años.

Pero como suele suceder, estas señales solo son las coordenadas de una hoja de ruta llena de detalles, de pequeñas grandes cosas que fueron definiendo el rumbo de sus vidas que se cruzaron por primera vez precisamente en el Conservatorio de Música, en el 2001, adonde Javier llegó por estímulo de doña Luz N. Hutchinson, luego de haber estado ahí en los 80, como estudiante en el Programa de Cuerdas para Niños, y de haberse graduado como ingeniero en Mayagüez. Por su parte, Sylvia, mientras estudiaba Lenguas Modernas en la UPR, tomaba clases privadas de canto con Zoraida López, quien le aconsejó que ingresara al CMPR.

–Fuimos amigos siete años, novios siete meses y ya llevamos 8 años de casados –dice Javier–. Al inicio fue eso, una gran amistad, que se empezó a afirmar desde muy temprano porque yo nunca traté a Sylvia de manera diferente debido que a no ve…

–Él me veía en al pasillo, me quitaba el bastón, medio abruptamente a veces, me ponía su brazo para guiarme y me llevaba casi corriendo –recuerda Sylvia–. Me hacía sentir muy libre. Me gusta la gente que le guste ayudar a los demás, impulsarlos… y que yo pueda hacer lo mismo por ellos. Notaba que Javier era estudioso y que le gustaba hacer muy bien las cosas…

–Yo le cuadraba las clases a ella para que coincidiéramos.

–Y yo llegue a pensar “¡qué mucho molesta este muchacho!”. Me buscaba demasiado… y llegué al punto de pensar, "¿por qué?, si yo no le intereso de otra forma que no sea como amiga, si no ha demostrado que su interés sea otro". Pero no me dejaba de llamar, se sentaba siempre detrás o a mi lado y me jalaba el cabello.

Se graduaron juntos en el 2005, con los dos mejores promedios de la clase, él, primero y ella apenas un punto detrás de él. Sylvia se fue a la Universidad de Carolina del Sur, donde consiguió su primer perro guía y seguían en comunicación, como amigos, siempre como amigos.

–Pero si yo no lo llamaba, él se molestaba.

–Sí, y cuando uno lo piensa después, sí, algo muy especial me unía a Sylvia.

Sylvia regresó a Puerto Rico con su maestría y su perro y la amistad con Javier continuó hasta el momento en el que ella le dijo a Javier que estaba considerando irse de nuevo a Estados Unidos a estudiar un doctorado.

–Eso me hizo decirle que quería llevar la amistad a otro nivel… –dice Javier.

–Y le dijiste que estabas enamorado…

–¡No!, lo de “estoy enamorado de ti” nunca pasó –ríe Sylvia.

–No, no se lo dije –acepta Javier–- Enseguida del “quiero llevar la amistad a otro nivel”, le dije “¿te quieres casar conmigo?”.

El noviazgo duró poco. Demasiado bien se conocían. Se casaron el 23 noviembre de ese año.

Fabiola nació el 2 de octubre de 2011.

Y cuando Javier dice eso, Fabiola que aparece, tímida al principio, con su mirada brillante y sus rizos dorados. Va y viene, sin mirar al extraño, pero de alguna forma observándolo, observándome. Le gusta el queso y el arroz blanco, va al Colegio Sagrados Corazones.

–Yo siempre estuve muy aprensiva durante el embarazo, como si presintiera que algo no andaba bien… Javier no, él estaba feliz y me decía que no fuera negativa. Fabiola nació y, cuando llegó el momento de voltearse en la cuna, lo hizo solo una vez y luego de eso no lo volvió a hacer. Tampoco podía sostener el biberón…

–Y empezó a hacer todo más tarde –dice Javier–. A gatear, a caminar, a hablar. Y buscamos ayuda. Gracias a Dios su grado de perlesía es leve y es muy funcional porque ha recibido mucha terapia y esto lo tenemos que continuar.

–Nos dijeron que quizá a los cuatro años su piernita se podría enderezar, pero esto no ha ocurrido y a veces se tropieza, algo que para ella es más peligroso aun porque también tiene ‘para hemofilia’, una condición que provoca problemas de coagulación en la sangre y cualquier hemorragia puede ser terrible. Por esto es que es tan necesario ese aditamento que, mediante estímulos eléctricos, endereza su pie y hay menos posibilidades de que se caiga –explica Sylvia.

–Ese equipo no lo hay en Puerto Rico, es en Miami donde en mayo pasado lo probamos con Fabiola y fue asombroso –señala Javier–. A los pocos momentos de que se lo pusieron, salió caminando y no se lo quería quitar.

Ahí nació la idea de hacer este concierto, con piezas que ya tenían montadas y que necesitaban solo algún pulido, todas con un significado especial para ambos.

Por ejemplo…

–“Siempre”, danza pianística que aprendí mientras Sylvia estudiaba su maestría en Estados Unidos. Apenas ella regresó a Puerto Rico, me la llevé a un salón de estudio del Conservatorio para que la escuchara –explica Javier–. Meses después nos hicimos novios. Siempre fuimos amigos y por eso siempre se la dediqué. “Margarita”, es la danza favorita de mi papá. La progenitora y a su vez maestra de mis profesoras Luz N. Hutchinson y Cecilia Talavera, fue alumna de doña Elisa Tavárez, hija del compositor de esta danza. El “Intermezzo en La Mayor Op. 119 No. 2”, de Brahms, lo escuché por primera vez en arreglo de guitarra y me encantó. La estudié durante nuestro noviazgo para enamorar aún más Sylvia. “From a Distance”, es una pieza que ejemplifica el deseo de paz ante la adversidad y ante quien piensa diferente. A Fabiola también le gusta mucho. “Por una Cabeza”, por mi padre Tomás, quien es argentino. Éste es uno de mis tangos favoritos de Carlos Gardel. Famoso por la escena en la película “Scent of a Woman” una de las películas favoritas de mi esposa ya que el personaje que interpreta Al Pacino es ciego.

Respecto al estreno, Javier señala que sus “Variaciones sobre un Tema de Mozart”, obra dedicada a Fabiola, está basada en la composición del genio austriaco “Variaciones sobre ‘Ah Vous Dirae-je Maman’, cuyo tema es mundialmente conocido como “Estrellita” o “Twinkle-twinkle Little Star”.

–Aunque originalmente la pieza por Mozart está compuesta en la tonalidad de do mayor, transporté el tema a la tonalidad de re mayor, mi tonalidad favorita, honrando la cantidad de 12 variaciones luego del tema: 11 variaciones en tono mayor y 1 variación en tono menor al igual que Mozart. Cada variación se la dedico a un compositor o personalidad, intercalando el tema de Mozart al estilo de cada uno de ellos.

Sin duda será éste un concierto muy emotivo. Fabiola y sus padres esperan que el teatro esté lleno. Se sugiere un donativo de $25 por boleto. Todavía quedan algunos disponibles. Para información adicional, favor de comunicarse a los teléfonos (787) 306-2554 y (787) 778-3433.

#Fabiola #música #amor

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