HASTA AQUÍ LLEGASTE, Mario, de este cuarto no sales vivo, pensé con el temor de quien se sabe suspendido entre la conciencia y la oscuridad. Te vas a morir, cabrón, y es tu culpa, por la irresponsabilidad con la que siempre manejaste tu diabetes y el daño a tus riñones. Wey, respira mientras puedas, ponte en paz con tu conciencia y solo espera que no sientas, que no te duela, que no te des cuenta. Mientras escribo esto, justamente han pasado dos años desde que estuve casi m