DEJEMOS CLARO UN HECHO irrefutable: con el cese definitivo de sus ediciones impresas, El Nuevo Día no está “dando el salto al mundo digital”. Eso comenzó a hacerse desde finales de los 90 del siglo pasado y se consolidó durante el primer lustro del presente, en una transición que fue erosionando inexorablemente los ingresos por anuncios en papel y redujo a END a una sombra de lo que fue en sus mejores días, aun al principio de la era digital. Con esta decisión, GFR Media está