• Mario Alegre-Barrios

Mikephillippe Oliveros se revela en 'Personal'


LO QUE PARECIÓ ser una mentira -decir a sus padres que estudiaba Leyes cuando lo cierto era que estudiaba Drama- para Mikephillippe Oliveros fue en realidad vivir una de las verdades más absolutas de su existencia -su irreductible vocación artística- y definir así el sendero que habría de seguir.

Tal vez por eso Mikephillipe siempre se ha sentido incómodo en la comodidad y quizá por esto -por su afán de evadir el confort- va por la vida tratando de mirar, de escuchar, de oler, de sentir lo que a los demás suele pasar inadvertido, coleccionando vivencias, acumulando recuerdos que se convierten en materia prima de sus textos, de sus chistes, como sucede precisamente en Personal, ‘stand-up’ que presentó con gran éxito en mayo pasado y que regresa en una sola función este sábado a las 9 p.m. en el Teatro Francisco Arriví, en Santurce, “para los que se quedaron sin verlo”, dice.

-No iba a hacer este 'show' más -comenta-. Soy de los que hace un proyecto, que tiene su tiempo y su espacio y, cuando acaba, no lo hago más. Así ha sido incluso con Teatro Breve, donde, por muy bueno que sea un ‘show’, cuando termina su temporada, se engaveta. Claro que a veces revisitamos, escudriñamos y, quizá, revivimos algunas partes, actualizándolas, pero solo cosas muy específicas que se puedan atemperar al momento.

Personal nació -dice- al margen de Teatro Breve, luego de dar un viaje por Sudamérica… y también por su interior, por sus reflexiones, por su memoria.

-De ese viaje salió este ‘stand-up’ que es un recuento de vivencias familiares, de cómo llegué al teatro, de mi visión de la política, del nacionalismo, de la identidad… terminó siendo un desahogo, bastante atemporal y universal -señala.

Y viajamos al lugar más distante en su memoria, al espacio donde comenzaron a forjarse los recuerdos y algunas nostalgias que le iluminan la mirada. Sonríe cuando dice que lo primero que evoca son estampas de cumpleaños familiares, momentos en los que -independientemente de lo que estuviese sucediendo- se hacia un paréntesis y la familia se reunía.

-Eran momentos en los que nos comportábamos como una familia regular -comenta-. Era el cumpleaños de alguien, su día especial, y por eso nos tratábamos bien. Se compraba un bizcocho, por barato que fuese. Me crié en Caguas, con mi abuelo como la figura central. Él tuvo dos hijas, una de ellas mi madre. Ella y su hermana siempre vivieron una frente a la otra, por eso crecí entre hermanos y primos.

Recuerda que su madre siempre trató de hacer comer a todos los hermanos juntos en la mesa, a la misma hora, algo que nunca consiguió. La comida se enfriaba luego de horas de pelear porque no era eso lo que querían comer y al final terminaban comiéndolo porque era la único que había…

"Me disfruto cada 'show' desde la anticipación. Con la ilusión de reconocer con precisión lo que va en cada momento. Hay que disfrutarlo. Esta es la clave. Los nervios son el mejor aliado antes de salir a escena"

Mikephillippe Oliveros

Mikephillippe nunca quiso otra cosa que “estar metido en el mundo del arte”. Era la década de los 90 y en los ‘talent shows’ de la escuela elemental los estudiantes acostumbraban imitar a Selena, a Ricky Martin, a Chayanne. Decidido a hacer algo distinto, Mikephillippe -en ese entonces en sexto grado- organizó a su grupo de amigos para hacer una obra silente acerca de un chicle que se les pegaba a todos en diferentes partes del cuerpo. Se trataba de no hacer lo mismo que los demás. Sigue siendo así.

Desde entonces vivió el arte de cerca, no tanto como hacedor, sino como satélite de creadores, de artistas, de profesores de arte. Le parecieron siempre seres especiales, distintos en su comportamiento, en su forma de hablar, de vestir. Le fascinaba estar entre ellos. En la escuela intermedia su salón predilecto era el de teatro. Le encantaba ver lo que hacían, cómo ensayaban las obras. El resto de las clases le pesaban como una lápida y más tarde esa realidad definiría el cauce que su vida habría de tomar.

Entró al Departamento de la Universidad de Puerto Rico, pero no fue eso lo que le dijo a sus padres que iba estudiar, sino que se había matriculado en Leyes. Esa mentira -la verdad para él de su vida- duró hasta que el cartero dejó en el buzón de su hogar las primeras notas.

-Cuando llegaron las notas a mi casa por correo, el encabezado decía bien grande DEPARTAMENTO DE DRAMA -recuerda. Hubo una reunión familiar. Me regañaron, claro, pero ya nada podían hacer. Cuando veo lo que he vivido hasta ahora, me doy cuenta de que estar cómodo es enemigo de la creatividad. Nos inculcan eso desde pequeños: tener para estar cómodos, pero la realidad es que eso se convierte en un inconveniente. Mientras más uno hace, mientras más uno se equivoca, más aprende. Mucho de lo que me ha pasado, y que en su momento ha parecido terrible, es en gran medida la espina dorsal de lo que hablo en este ‘show’. Es catártico poder expresar con humor incluso lo que puede ser doloroso. Hacer estos ‘sketches’ ha sido mi terapia.

Miembro fundador y director de Teatro Breve, Mikephillippe asevera que cuando trabaja para un proyecto y lo presenta, no lo hace pensando si eso tendrá algún valor mañana, el mes que sigue o el año próximo. Vive el momento, pensando que lo que hace en ese lapso tiene su momento y su espacio solo ahí.

-Me levanto, camino por la calle y todo lo que me pasa lo veo como posible material para lo que hago en el escenario, como un posible chiste, como parte de una rutina -explica-. No soy un genio, solo que cuando uno está metido de lleno en ‘la zona’, todo lo que pasa a mi alrededor tiene pertinencia. Como actor, todo lo que ocurre en mi entorno es una posible extensión de ese mundo que vivo tan intensamente.

Y se divierte como nunca cada vez que se planta en el escenario para poner a prueba lo que ha escrito. Línea tras línea observa cómo lo recibe la gente… y con cada función va calibrando el tono, el ritmo, el momento para decir las cosas y que sean más efectivas en esa relación que se establece con el público. Cuando las cosas funcionan, disfruta de uno de los momentos más felices de su vida.

Mikephillippe admira profundamente al actor estadounidense Steve Martin, cuya autobiografía -Born Standing Up- le ha servido como hoja de ruta para su propia vida.

-Martin, además de gran actor, es también un gran escritor -dice-. Antes de comenzar con la idea del ‘stand-up’, me veía retratado en ese libro. Cuando lo acabé, estaba decidido. La manera y el humor como él habla de sí mismo me inspiró a mí a hacerlo también, con ese mismo tono de elegancia. Por eso uso chaqueta y corbata. Es como ir a una graduación, a un momento importante de uno mismo. Muchos comediantes lo hacen de una manera más informal y está bien, pero a mí me gusta más hacerlo de esta manera, con esta reverencia y, a la vez, con mucha espontaneidad y pasión.

En su autobiografía -explica Mikephillippe- Martin escribe que se dio cuenta que se había muerto para él la diversión con la comedia cuando empezó a hacer frecuentemente espectáculos para 65,000 personas, en estadios.

-Y la gente ya se reía en automático -dice-. Muy diferente a cuando comenzó su carrera, disfrutando a plenitud, viajando en un carro prestado por los pueblos para presentar su ‘show’ ante pocas personas, sin dinero, desafiando la autoridad de su padre, que no quería que se dedicase a eso. En él vi cómo la persistencia, la voluntad y el trabajo van cincelando el carácter. Martín fue un innovador con este tipo de espectáculo, que era una especie de ‘slapstick’ mezclado con ‘stand-up’. Eran los sesenta, con George Carlin haciendo 'stand-up' y Saturday Night Life aún no existía. Al igual que Martin, el experimento dentro de la comedia es algo que me encanta. En la primera edición de Personal me ayudó un experto en lenguaje de señas para traducir todo lo que digo. Fue ‘un palo’ y lo repetiré este sábado en el Francisco Arriví.

Cada noche es la más importante para Mikephillippe. El secreto -que no lo es- es hacerlo todo de manera consciente, disfrutando cada momento, sin atajos, respetando el momento de cada frase, de cada situación, de cada silencio.

-Me disfruto cada 'show' desde la anticipación -ilustra-. Con la ilusión de reconocer con precisión lo que va en cada momento. Hay que disfrutarlo. Esta es la clave. Los nervios son el mejor aliado antes de salir a escena. Es un juego con la gente que se da en el momento. Observo sus rostros, sus miradas y ahí suelo encontrar la manera de conectar.

No, no veo a Mikephillippe como abogado. Aquella mentira -aquella verdad- lo salvó.

#Mikephillippe #StandUp

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