Teresa Ríos y su luz incandescente

LO HE DICHO ANTES: no acostumbro escribirles a los muertos. No lo hago por razones obvias, porque desde el otro lado de la vida nadie lee esto que –pensamos o creemos los vivos– se escribe de alguna forma para los que mueren. No, aunque parezca que así es, nadie escribe a los muertos, sino para uno mismo y para los que seguimos de este lado un rato más, para compartir la tristeza y el dolor, mientras tenemos –aunque sea por un instante, en el vacío dejado por quien se va–, un

Teresa Hernández regresa con 'Privada' esta semana

VIVE CONVENCIDA de que el arte que no nace de un espacio de amor y amistad no vale la pena. Vive convencida de que el arte es también un intento de comunicar, de tocar, de hacer contacto. Vive convencida de que son más los espacios de creación en los que no cabe que en los que tiene cabida. Vive convencida de que su mejor público –el más amoroso y el más crítico– es el de sus amigos. Vive convencida de que la artista que es la ha ayudado a entenderse mejor como persona y a se

'Privada', metáfora del fin del mundo y del asombro por la vida

A VECES EL FIN del mundo llega un día cualquiera, sin mucho ruido y solo se vuelve obvio cuando todo alrededor se convierte en un gran abismo. De alguna manera de eso se trata Privada. A veces esa catástrofe tiene un estruendo que únicamente tiene eco de la piel para adentro y solo se asoma al exterior convertido en lágrimas. De eso también trata Privada. A veces eso que es tan privado es fronterizo con lo que es público, con lo que social, con lo que es el país. Asimismo Pri

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