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  • Mario Alegre-Barrios

Tributo sinfónico al genio de Andrew Lloyd Weber


Pocos compositores contemporáneos han sido tan magistrales al crear melodías longevamente memorables como Sir Andrew Lloyd Weber, realidad incuestionable que justifica el tributo que esta noche -a partir de las 7 p.m., en la Sala Sinfónica Pablo Casals- le rinde la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico en el marco de un concierto dedicado íntegramente a su música, con el maestro Rafael Enrique Irizarry en el podio, y la soprano María Leticia Hernández como solista.

Con un repertorio que incluirá piezas de musicales tan célebres como Cats, Evita, Jesus Christ Superstar y The Phantom of the Opera, el concierto -auspiciado por la Asociación Pro Orquesta Sinfónica (APOS)- fue concebido por el maestro Irizarry precisamente en momentos en el que se celebra el trigésimo aniversario del estreno en Broadway de The Phantom of the Opera. “Mientras preparaba unas notas para mi programa de radio, constaté unas cifras de este musical realmente impresionantes”, explica. “Es quizá la obra musical más representada en todos los medios de difusión y se estima que la han visto alrededor de un billón de personas en todo el mundo. Ni hablar de los ingresos que ha generado en todos los contextos y la dimensión como marca que tiene el nombre de Sir Andrew Lloyd Weber. Es un fenómeno en el mundo de la música que solamente es comparable, quizá, a Puccini, según lo estableció no hace mucho un artículo en el New York Times, en reconocimiento a la capacidad de Lloyd Weber para crear melodías que quedasen tan profundamente grabadas en la memoria colectiva”.

El maestro Irizarry -quien hablará brevemente esta noche de esta vinculación- añade que Lloyd Weber no es un caso en el vacío, sino parte de una tradición de muchos años que sin duda alcanzó con él uno de sus hitos más cimeros del siglo 20.

“El programa de esta noche incluirá la intervención de la soprano María Leticia Hernández, quien ha sabido navegar su carrera en dos aguas, tanto en el mundo de la ópera como en el de los musicales”, señala el maestro Irizarry. “Era mandatorio tener una gran voz como la de Leticia, quien posee unas virtudes muy especiales que le vienen de maravilla a este concierto”.

Asimismo, el maestro Irizarry pone de relieve la intención con este programa de destacar cómo la riqueza de la imaginación melódica de un genio como Sir Andrew Lloyd Weber es tan completa que lo mismo se puede tocar con orquesta, que ser cantado o ser interpretado al piano. “El maestro Víctor Meléndez también está colaborando en este concierto y su presencia ha sido una gran aportación en el proceso”, puntualiza.

Con María Leticia

“Estoy encantada con esta invitación”, asegura por su parte María Leticia Hernández, quien logró hacer un espacio en su cargada agenda para darse el placer de cantar una vez más ante su público. “En Puerto Rico siempre se me ha dado la oportunidad de cantar repertorio fuera del contexto de la ópera y esto no es algo usual para cantantes como yo, lo mismo con la Sinfónica, que con la Filarmónica Arturo Somohano… ha sido precisamente con este tipo de programa con el que he tenido algunos de mis mejores momentos en Puerto Rico y lo disfruto mucho. Por eso, cuando me llamaron para saber si me interesaba y estaba disponible, no dudé en aceptar”.

“Voy a cantar 'Memories', 'Don’t Cry for Me Argentina', algo de The Phantom of the Opera y una sorpresa que no necesariamente tiene que ver con Broadway, esto es todo lo que puedo adelantar de eso”, añade la soprano. “Para mí es un privilegio y nunca dejará de serlo, venir a cantar en mi país con todos estos grandes músicos y ante mi gente. Siempre será muy emocionante. Yo me desarrollé aquí y todos ellos me comenzaron a ver crecer desde que cantaba con coros, y el mismo maestro Irizarry tocaba con la Sinfónica. Cuando estos músicos me escuchan, me ven y me felicitan por lo que voy logrando y por lo que se proyecta en mi carrera, me siento profundamente conmovida. Han sido parte de mi caminar”.

Al reflexionar en esta trayectoria, María Leticia reconoce que, aunque nunca imaginó que algún día cantaría en óperas y como solista con la Sinfónica de Puerto Rico, siempre tuvo la certeza de que quería ser cantante profesional. “¿Que eso iba a pasar?, no necesariamente. Siempre he ido paso a paso, mi vida ha sido una constante búsqueda, un trabajo incesante”, reflexiona. “He pasado por tantas etapas y me doy cuenta de que todo eso ha servido para llegar hasta este momento donde estoy ahora, que me falta mucho, y que debo seguir trabajando con la misma pasión, con el mismo compromiso, con la misma ilusión”.

En el proceso de esa misma mirada retrospectiva, María Leticia reconoce también que ha habido momentos -como les sucede a la inmensa mayoría de artistas absolutamente convencidos de su vocación y del precio que entraña trabajar por ella- que la han asaltado las dudas. “Es sumamente gratificante, pero también suele ser muy sacrificado y a veces doloroso”, asevera. “Son muchas horas de trabajo, de estudio, de tropiezos, de frustraciones cuando, por ejemplo, no nos llaman luego de una audición. Si no se tiene el temple necesario, puede ser muy desalentador. A veces hay rachas así y una se pregunta ‘¿qué caso tiene seguir?’, pero cada vez que me he sentido así, siempre sucede algo que me hace seguir adelante y eso ha sido de un gran aprendizaje sin duda”.

Al final de la charla, María Leticia revela algunos de sus sueños: “Quiero grabar un disco, recorrer el mundo con mi voz, cantar con los mejores, no solo con cantantes de ópera, sino también con artistas del mundo más popular”, comenta. “Siento que pertenezco al escenario, me gusta contar historias, cantarlas… creo que para eso vivo”.


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